Diferencia entre Endurecerse y Fortalecerse

Existe una marcada diferencia entre estos dos términos.

Endurecerse es volverse áspero o insensible, mientras que fortalecerse es adquirir fuerza espiritual, moral o física.

El endurecimiento toma lugar cuando las experiencias tristes y/o desagradables en nuestra vida nos ponen una anestesia emocional permanente, y sin darnos cuenta podemos levantar fuertes muros de defensa que no permitirán a otros acceso a nuestro corazón y que mantendrán cautivos en nuestro interior, pensamientos y sentimientos que han nacido a causa de las heridas infligidas por otros.

Cuando nos endurecemos, podemos sentarnos y escuchar los mas poderosas predicas, pero a nosotros no nos afectarán en lo más mínimo; nada nos toca, nada nos mueve, no hay compasión, no hay reacción.


El fortalecimiento por el contrario, nos libera de los efectos del dolor, haciéndonos resistentes; podemos atravesar una adversidad manteniéndonos balanceados emocional y espiritualmente.

Cuando nos fortalecemos, sin dejarnos tumbar, mantenemos nuestra sensibilidad emocional.


Por nuestro propio bien, y el de las personas que nos rodean, lo que nos conviene es fortalecernos.

La buena noticia es que la fortaleza no es algo que tenemos que tratar de producir con nuestras limitadas habilidades humanas, sino que podemos recibirlo de Dios.

Inclínate ante el Señor, con un corazón contrito y humillado, lo cual dice Su Palabra que Él n despreciará, y exprésale como te sientes, lo que te ha pasado, lo que te han hecho, lo que te preocupa, lo que tortura tu mente y crea fuertes tornados emocionales en tu interior. Deja que Su Santo Espíritu sople sobre ti y te inunde de paz que sobrepase todo entendimiento.

Filipenses 4:7

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.


Cuando nuestro corazón se quebranta, seremos sanados emocionalmente y el gozo y la paz que vienen de El, irrumpirán en nuestro interior.

2 Samuel 22:3

Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.


2 Samuel 22:2

…Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador.


ORA DE ESTA MANERA:


Señor Jesús, todo honor y toda gloria a tu precioso Nombre. Eres mi Rey, mi Salvador, mi Refugio. Has hecho cosas maravillosas en mi vida. Ante tu Divina Presencia me inclino y expongo mi corazón. Te ruego que calmes mi tormenta, que tomes el control de mis sentimientos y pensamientos. Te ruego que me des fuerzas, luz y guía.


Éxodo 15:2

Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.